OBJETIVOS

AMPIMEX fue promovida por empresas mantenedoras de extintores y de equipos y sistemas de protección contra incendios, que sintieron la necesidad de contar con una asociación que velase tanto por los intereses de las empresas asociadas, como por los que éstas comparten con los usuarios, frente al intrusismo y los problemas que puede ocasionar la mala gestión en las instalaciones de incendios. Así, apreciaban en su quehacer cotidiano una cierta situación de desorden en los operadores del sector, que generaba desconfianza entre las empresas, con los clientes de las mismas –los consumidores-, e, incluso, frente a la propia Dirección General de Industria.

 

Y es que junto a empresas serias, dimensionadas, certificadas, que actuaban con profesionalidad en el desempeño de su actividad y en el cumplimiento de sus funciones, estaban operando otra serie de empresarios, que se podían limitar a adquirir un recargador de extintores y a continuación, rentabilizar la adquisición, aplicándose a la realización de la actividad de recarga, contratando bien directamente con el cliente, o en algunos casos, subcontratando su actividad a otros empresarios, no inscritas en Registro alguno, o con registros en trámite no culminados por defectuosos, o incapaces de ofrecer un mínimo de seguridad profesional en su actividad. Entendíamos que dicha situación debía ser objeto de atención, cuando no, pura y simplemente, de depuración, en mejora tanto de la actividad de los demás –aquellas empresas en posesión de certificados, homologados, e inscritos- como del debido interés social de la prevención de incendios.

 

Así surgió la Asociación Madrileña de Empresas de Prevención de Incendios y Mantenimiento de Extintores: una docena de empresas promotoras, preocupadas tanto por su actividad diaria como por el sector en el que se desenvuelve, crearon una Asociación que no compitiera con sus asociados, empresas mantenedoras de extintores y de equipos y sistemas de protección contra incendios, permitiendo que la libre competencia entre sus socios no alterara su funcionamiento: el principio pretendido es la colaboración con todos sus asociados, que todos encuentren en AMPIMEX quien les defienda y represente.

 

Otro aspecto significativo en el que AMPIMEX ha desarrollado su actividad ha sido a la hora de realizar sugerencias, alegaciones o puntualizaciones a los proyectos normativos que el departamento está elaborando en la actualidad. Recordamos, particularmente, el referido a la acreditación de profesionales

 

Dentro de este deseo nuestro de “ayudar” en todo lo que nos sea posible, y se nos permita, de cara a una correcta normalización del sector, queremos dejar constancia en este acto de ciertas propuestas e iniciativas que dirigimos a la DIRECCIÓN GENERAL DE INDUSTRIA, y que creemos necesarias para mejorar la prevención de incendios:

 

1º.- Con el fin de clarificar y evitar el intrusismo en el manipulado de los extintores, proponemos que en las renovaciones y nuevas autorizaciones para las empresas mantenedoras del sistema de extintores se exigiera por parte de Industria que los operarios de taller tuvieran un certificado obtenido a través de cursos y examen , similar al que pueden poseer los instaladores autorizados de fontanería y electricidad.

2º.- Las empresas mantenedoras de extintores " auténticas " tienen talleres y operarios que recargan , retimbran , reparan , etc. lo cual conlleva a unos  gastos de : seguridad social, impuestos, repuestos de polvo, aditivos, manómetros, juntas, co2, válvulas, tubos sonda, etc, todo ello para demostrar que realmente se trabaja en taller y así obtener la renovación de empresa mantenedora.

¿ por qué  no se regula que las E.I.C.s elaboren un informe a los responsables de dar las autorizaciones, tras visitar y  comprobar las facturas originales de proveedores, de repuestos, pagos de seguros sociales, pagos del I.A.E. ,etc. además de "cruzar"  los consumos de repuestos con los datos del libro de registro de taller que toda empresa mantenedora de extintores tiene que rellenar?

 

3º.- Pedimos la implantación de un marco legal suficiente, que entendemos resulta perfectamente de competencia de la COMUNIDAD AUTÓNOMA DE MADRID, para que sólo puedan instalar extintores y otros sistemas contra incendios aquellas empresas autorizadas expresamente por la DIRECCIÓN GENERAL DE INDUSTRIA para tales cometidos. Si las empresas autorizadas lo son para el mantenimiento de extintores, por ejemplo, no entendemos cómo se permite que una promotora-constructora instale propiamente sus extintores en los edificios que construye, que previamente ha adquirido a un fabricante, cuando dicha instalación debería exigirse legalmente que fuera realizada por una empresa especializada y autorizada como instaladora de extintores, pues en realidad dichas empresas son las más apropiadas para dicho trabajo en cuanto conocedoras perfectamente de la normativa sobre dichas instalaciones y por ello perfectamente responsables de cara a la debida prevención de un incendio. Consideramos dicha práctica de las constructoras como una práctica de competencia desleal que va incluso en detrimento de una correcta prevención de incendios, pues muchas veces dichas empresas constructoras, por ahorrarse un presupuesto de gastos, instalan los equipos de cualquier manera, sin garantizarse debidamente la prevención de un incendio, cosa que no ocurriría si dicha empresa se viera legalmente obligada a contratar la instalación con una empresa autorizada y especializada en dichas tareas.

4º.- Pedimos la inclusión de nuestra actividad en el PLAN NACIONAL DE FORMACIÓN PROFESIONAL. Venimos trabajando con la DIRECCIÓN GENERAL DE EMPLEO Y FORMACIÓN PROFESIONAL de la COMUNIDAD DE MADRID, para que se implante un carnet profesional del instalador /mantenedor de equipos de protección contra incendios, así como para exista una enseñanza de formación profesional del instalador / mantenedor de equipos de protección contra incendios, para que no tengan que ser las empresas del sector las que, con cargo a sus beneficios, tengan que emplear determinado plazo de tiempo a formar a sus propios trabajadores, y para que, lo que es la finalidad principal, la sociedad puede beneficiarse de unos profesionales debidamente formados que velen y garanticen una correcta protección frente al riesgo de un incendio.